Archive for 6 may 2026

Durante gran parte del siglo XX, la política venezolana estuvo marcada por el dominio de dos grandes partidos: Acción Democrática (AD) y COPEI, que dieron forma a un sistema conocido como bipartidismo. 
A finales de los años noventa, ese modelo entró en crisis y abrió paso al chavismo y a la propuesta de un socialismo comunal de masas, centrado en la participación directa del pueblo.

El bipartidismo en Venezuela: AD y COPEI

Tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958, se instauró en Venezuela un sistema democrático sustentado en el llamado Pacto de Puntofijo, firmado por Acción Democrática, COPEI y URD.  A partir de entonces, AD (socialdemócrata) y COPEI (demócrata cristiano) se alternaron en el poder durante décadas, construyendo un modelo de democracia representativa apoyado en elecciones periódicas, partidos fuertes y un Estado petrolero que distribuía recursos.   

COPEI, fundado en 1946, se definió como un partido de centro inspirado en el humanismo cristiano y llegó dos veces a la presidencia en el período democrático del siglo XX.    Acción Democrática, por su parte, se consolidó como un partido de masas, con fuerte presencia sindical y popular, que también gobernó en múltiples oportunidades y fue percibido como más ubicado a la izquierda que COPEI en las encuestas de la época.  


Crisis del sistema de partidos y agotamiento del modelo


A finales de los años ochenta y principios de los noventa, el modelo bipartidista comenzó a mostrar signos de agotamiento: se combinaron crisis económicas, aumento de la desigualdad, deterioro de los servicios públicos y pérdida de credibilidad de las élites políticas tradicionales.    El “Caracazo” de 1989 y las posteriores tensiones sociales evidenciaron una creciente brecha entre la dirigencia y amplios sectores populares, que empezaron a ver a los partidos como estructuras alejadas de sus necesidades cotidianas.   

En ese contexto de malestar acumulado, corrupción percibida y desconfianza hacia las instituciones, la demanda de cambio se hizo masiva.    El bipartidismo, que había sido percibido como garante de estabilidad, pasó a identificarse con exclusión, clientelismo y crisis, abriendo espacio para propuestas políticas alternativas que prometían una transformación radical del sistema.   

El ascenso del chavismo: del MBR-200 al liderazgo nacional


En 1992, Hugo Chávez lideró un intento de golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que fracasó militarmente pero lo proyectó como figura pública con su célebre “por ahora”.   A mediados de los noventa, transformó su movimiento clandestino MBR-200 en el Movimiento Quinta República (MVR), con el que se presentó a las elecciones presidenciales de 1998.   

El 6 de diciembre de 1998, Chávez fue elegido presidente con un amplio respaldo popular, encarnando la promesa de superar “la vieja política” y refundar la República.    Desde 1999 se impulsó una nueva Constitución aprobada por referéndum, que introdujo la idea de democracia participativa y protagónica, ampliando los mecanismos de consulta directa, referendos y formas de organización popular.    

Del chavismo al socialismo del siglo XXI


Con el paso de los años, el chavismo evolucionó de una propuesta inicial de “tercera vía” y refundación democrática hacia un discurso abiertamente socialista.    Se empezó a hablar de “socialismo del siglo XXI”, que en el caso venezolano se planteó como un modelo alternativo al capitalismo y a la democracia representativa, con énfasis en la justicia social, la soberanía nacional y el protagonismo del pueblo organizado.   

Este giro incluyó la nacionalización de sectores estratégicos, el impulso a misiones sociales para atender salud, educación y alimentación, y el fortalecimiento de nuevas formas de organización como cooperativas, empresas de producción social y núcleos endógenos.    En paralelo, el discurso oficial comenzó a cuestionar de forma sistemática a los partidos tradicionales, presentándolos como responsables del “viejo orden” y de la crisis del modelo rentista.  

El socialismo comunal: consejos comunales y comunas


Un punto clave de esta transición es la apuesta por el llamado Estado comunal, concebido como base del socialismo del siglo XXI en Venezuela.    La idea central es que el poder no se concentre únicamente en instituciones representativas (Parlamento, gobernaciones, alcaldías), sino que se desplace hacia comunidades organizadas en consejos comunales y comunas, con capacidad de decisión sobre recursos y proyectos locales.   

Los consejos comunales son instancias de organización vecinal que, según la propuesta, deben ejercer soberanía sobre los recursos asignados, decidir prioridades y ejecutar obras desde la propia comunidad.    Las comunas agrupan varios consejos comunales y se conciben como unidades territoriales autónomas, que funcionarían como base del Estado comunal socialista, con formas de democracia directa, asamblearia y horizontal.

Del Bipartidismo al Chavismo: de los partidos tradicionales al socialismo comunal de masas

Posted by : Revista Reaccion 0 Comments

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Durante gran parte del siglo XX, la política venezolana estuvo marcada por el dominio de dos grandes partidos: Acción Democrática (AD) y COP...

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